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Nuevo terruño con influencia oceánica

Con cinco bodegas y más de 350 hectáreas de viñedos, Maldonado se impone como la zona con mayor potencial para producir vinos de máxima calidad.

Hace unos años, las tierras cercanas al mar en Maldonado empezaron a cubrirse de viñedos. Parecía que las condiciones del clima y el suelo deesa zona daban vinos aromáticos, con cierta frescura basada en la acidez que producía su crianza. Hoy hay cinco bodegas instaladas allí y una extensión de357 hectáreas, que representan más del 5% de la superficie nacional de plantación de viña. Estudios científicos confirman esta teoría, pero la historia indica que hace más de 100 años ya había presencia vitivinícola en la zona a través de las corrientes migratorias que habían llegado al lugar por pura intuición o sabiduría práctica.

VIENTO, SOL Y SUELO

Uruguay está dividido en nueve regiones con aptitudvitícola a partir de un trabajo realizado en 1992 porla FAO (Organización de las Naciones Unidas para laAlimentación) en conjunto con el Instituto Nacionalde Vitivinicultura (INAVI).
El trabajo le fue encargado a un experto español que ya había regionalizado muchos viñedos en el mundo, Luis Hidalgo. El especialista visualizó y determinó que el sur del país era la zona con mayor aptitud vinícola del país (donde está lamayor parte de la vitivinicultura), y dentro de esa zona distinguió el suroeste, sur y sureste. El sureste en ese momento tenía apenas 30 hectáreas de viñedo entre Maldonado y Rocha, que representaban el 0,3% de la superficie nacional.

Según explica Estela de Frutos, ingeniera agrónomaenóloga que estudió en España con Hidalgo, para regionalizar el potencial vitivinícola de Uruguay,el experto utilizó 12 índices bioclimáticos como temperaturas, horas de sol, etc. Uno de ellos es elíndice Winkler, que clasifica la aptitud vitícola en cuatro regiones 1, 2, 3 y 4, y se aplica a todo viñedoen el mundo. El sureste de Uruguay se ubica en la región 1, la que permite elaborar vinos de máxima calidad. Hidalgo también aplicó el índice de Huglin, un índice térmico que da las máximas posibilidades de calidad y el de Branas, eliotérmico, que permite, por las horas de sol asociadas a determinadas temperaturas, ver qué variedades se pueden plantar. Este último índice marca que en esta zona se pueden cultivar con éxito variedades en casi todas las épocas. El clima de una zona marítima va a estar atemperado, regulado precisamente por el mar. Esto significa quelas temperaturas medias mínimas y medias máximas van a ser siempre más bajas que en los lugares continentales. “Este clima más fresco, siempre acompañado por una brisa, repercute en que enlas maduraciones se va a desarrollar mejor la fase aromática de los vinos. Por eso, van a ser vinos más frescos, van a conservar más la acidez, los tintos van a tener colores vivos pero taninos más redondos, más suaves”, asegurala enóloga, que apela a un recurso bien gráfico para comprender la influencia del océano. “Es tan importante el clima atlántico que si vos das vuelta elmapa y lo doblaras, ¿qué zonas te encontrarías en el hemisferio norte con clima atlántico? Burdeos, Galicia y Portugal. Y si vas al hemisferio sur te encontrarías con Sudáfrica, con los grandes vinos de África del Sur. O sea que el océano Atlántico te daese perfil de vinos bien característicos”. El terroir (terruño en español) además del clima y la mano humana, es el suelo, y en Maldonado los suelos son muy antiguos, de material rocoso que se van meteorizando, degradando y tienen gran proporción de arena que en promedio es de 43% (mientras que en Canelones no llega a 30%), pero puede llegaral 60%. “Son suelos livianos, permeables, y van variando su porcentaje de arena, pero siempre tienen poca materia orgánica. Eso hace que sean viñedos de más bajo rendimiento, pero también de más alta calidad”, sostiene De Frutos.

EL EFECTO DE PRINCIPIO DE SIGLO

El importante desarrollo vitivinícola que hay hoy en Maldonado comenzó con el nuevo siglo. Cuando en el período anterior al frente del gobierno departamental (2000-2005), el actual intendente Enrique Antía preguntó cómo se podía fomentar el desarrollo en el departamento, INAVI le informó que era una buena zona para la producción de uva y vinos apoyándose en el estudio que había realizado junto a la FAO. “Así tiene que ser proyectada la viticultura, porque se proyecta para toda la vida. El cultivo de la viña es 100 años o más. Los proyectos sólidos son los que se cultivan con esta base”, dice la ingeniera enóloga. De hecho, esta zona no era virgen en temas vitivinícolas. Cuando De Frutos trabajaba en su libro Un cielo de tradición en el año 2000, encontró información (que incluyó en uno de sus capítulos)
sobre las bodegas que había en Maldonado a principios del siglo XX. Según sus investigaciones, un enólogo italiano llamado A.N. Galanti escribió sobre las bodegas que elaboraban más de 10.000 litros por vendimia en Uruguay en 1915. Entre ellas, clasificadas por departamento, aparecen tres en Maldonado: dos en Pan de Azúcar (una era de
Francisco Piria que tenía 250 hectáreas ya desde fines del siglo anterior) y otra en San Carlos. Hoy, 100 años después, son cinco las más importantes (hay otras más pequeñas), y algunas de capitales extranjeros: Alto de la Ballena, Garzón (Argentina), Oceánica José Ignacio, Sierra Oriental y Viña Edén (Brasil). Por otro lado, hay varios viñedos cuyos vinos se producen fuera del terruño, como Bouza y Deicas. Además, hay otros emprendimientos que tienen solo viña, como Sacromonte, de capitales peruanos. ¿Cómo aquellos inmigrantes del siglo pasado supieron dónde estaba el suelo más apto para la viña? De Frutos piensa que buscaban el paisaje. Y aquí aparece otra
característica importante de los factores naturales de Maldonado, que es la topografía. La arquitectura del sistema de conducción en espalderas más el paisaje con pendientes que van de 4 a 10%, pero pueden llegar hasta 15%, forma un cultivo en terrazas. “Eso hace un paisaje hecho por el hombre que se integra con lo natural de la pradera, del monte nativo. Ese relieve, los cielos azules, la brisa, todo eso lo hereda el vino”, explica a especialista. Para recibirse de enólogo Martín Viggiano realizó una investigación sobre el desarrollo vitivinícola en esta zona, y asegura que “si barajamos y damos de nuevo, Maldonado debería ser el lugar donde tendría
que estar el viñedo en Uruguay. Para producir uva de calidad lo que requiere la viña es un escenario hostil, de lo contrario, como dicen los paisanos, se va en vicio. Si la regás y tiene un suelo fértil, se envicia y la fruta no concentra. En Maldonado tenemos topografía y suelo pedregoso que lava el agua, entonces la planta tiene que pelear por su vida, y además es la zona donde llueve menos en Uruguay. Por otro lado, la brisa del mar no permite las temperaturas muy altas que bloquean los procesos de la planta”. Según Viggiano, las estadísticas indican que en la última década, el único departamento del país que crece sostenidamente en superficie y
producción de uva es Maldonado. Las cepas más indicadas para plantar en esta zona son las blancas en general, albariño y sauvignon blanc en particular, tannat pero con un perfil más específico, merlot, y por el suelo pedregoso, syrah y cabernet franc. El aporte de este enólogo que trabaja en los viñedos Cerro del Toro, en Piriápolis, con su estudio es una zonificación de cinco subzonas de Maldonado que se delimitan por las sierras, el lugar que ocupan los viñedos en los cerros, ya sea en las laderas como en Bodega Garzón las cimas, y las diferencias en los suelos.

EL TURISMO Y EL VINO SE POTENCIAN.

Pero, sin duda, el éxito sucede cuando se combinan los mejores factores. A las excelentes condiciones naturales para la producción vitivinícola se suma la cercanía del principal balneario del país, donde en temporada alta se instalan los turistas de más alto poder adquisitivo que llegan al país. “Tenés un tesoro vitícola en un lugar
con tremendo potencial turístico”, asegura Viggiano. “El enoturismo tiene mucho potencial, porque tenés viñedos a solo 4, 5 kilómetros del mar”, agrega.
En este sentido, Estela de Frutos hace hincapié en el alcance social del vino. “Vemos cómo Punta del Este puede aprovechar esto con su gastronomía y su turismo. Los valores de esta actividad trascienden lo económico, porque en el vino no todo es ganancia (hay grandes inversiones que las recuperarás o no). Tiene una acción sobre el
estilo de vida que genera la propia vid y en especial la cultura del vino en el pueblo que lo produce y consume. Cómo no va a influir la producción de uva en el caso de Maldonado que te da un efecto sobre el paisaje, te da la posibilidad de visitar bodegas en su propio entorno, te da ocupación permanente, te da vinos que van a acompañar la gastronomía del lugar”, asegura. El turista que tome un vino de Maldonado en Maldonado, probablemente lo vuelva a probar cuando esté en Brasil, en Estados
Unidos, en Europa, o en su país de origen. Pues una forma de volver a viajar es con los sabores, y ver la etiqueta que bebió cuando estuvo en Uruguay lo traerá de vuelta con la memoria. “Para la gastronomía de Punta del Este, tener los vinos de la región la pone en el contexto internacional a tope. Es decir, aquí no falta
nada, tenemos todo, productos de mar, productos de tierra y el vino para acompañarlos. Y un vino para cada ocasión, porque el clima le permite tener todas las variedades: desde espumosos, vinos blancos aromáticos, vinos blancos ligeros, vinos blancos de más cuerpo, vinos tintos ligeros y vinos más complejos. Pueden cocinar
lo que quieran que van a encontrar siempre un vino que armonice”, concluye De Frutos.

El vino en cifras

Superficie de viñedo nacional: 6.500 hectáreas de buen potencial enológico.
Viñedo de Maldonado: 357 hectáreas, 5,5% del total.
Volumen nacional de vinos: 71.000.000 de litros.
Volumen de vinos en Maldonado: 1.500.000 de litros, 2%

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